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Elogio de la Palabra

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PALABRAS A LA CARTA

18033488_1900887133502041_7078017703490271624_n Foto: Kirsty TG. Unsplash

“La palabra auténtica es siempre expresión del amor. […] Toda desgracia humana en el mundo viene de que los hombres rara vez aciertan a decir la palabra adecuada. […] No hay sufrimiento humano que no pudiera ser desterrado por la palabra precisa y no hay en toda desgracia de esta vida otro consuelo real que el que procede de esta palabra atinada. La palabra sin amor es un abuso humano del don divino de la palabra. […] Pero la palabra que es expresión de amor es eterna”

Extracto del “Elogio de la Palabra”, discurso inaugural del poeta catalán Joan Maragall al tomar posesión de la Presidencia del Ateneo Barcelonés, en 1903.

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De verano dices (Experiencia veraniega “La Poesía no muerde”)

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Colaboración en la Experiencia Veraniega de La Poesía no muerde

De verano y de poesía,
anuncias.
Entonces intento hablar
del sol,
del calor,
del azul del mar,
de las olas,
del amor…
¡Qué tópico!
Y de los fulgores que se desvanecen
con la misma rapidez con la que siempre se derrite sólo mi helado.
De los colores ávidos, como reyes,
por los que me desvivo
aún en el más crudo de los inviernos.
De los cuerpos exhaustos,
expuestos
a la intemperie de la sal.
De esos amores,
locos,
quemados,
a contraluz,
en los bares
y en las calles que arden
en fiestas,
repletas de gente.

Siempre hay música estridente en verano
y un gusto por lo efímero que conquista .

Y ese aire que me despeina,
el mismo que un día
revolcó mi pelo
y me reveló
lo feliz que podía ser en el desorden
de los besos,
en el caos de esos días imprevistos,
que nacen sólo
para morir
y renacer
convertidos en otros.

¿Sabes qué ocurre?
A pesar de que las ventanas
están ya abiertas,
de que el aire que ventila cada mañana,
religiosamente,
la casa,
trae las semillas de flores arrancadas,
en otros balcones muertas.
A pesar de que mis pies
buscan el consuelo
en el frío de las baldosas;
de que hace días
que mis jerseis de lana
yacen desordenados
dentro de mi armario,
sin que logre poner orden
al asombro
de su abandono.
A pesar de que mi balcón
luzca como ninguno,
con esos geranios rojos
y esa tupida menta,
que me pide a gritos que la ponga dentro de la jarra de te verde de la nevera,
antes de que se seque de pena.
A pesar de toda esa alegría que
inunda las calles
como nunca;
sigue,
sigue sin piedad,
reclamando en mí
un lugar
este invierno.

Voz: Patty Escalante

Fotografía: Hélène Laurent

Poema: Mayca Soto

LA POESÍA NO MUERDE

respuesta Mayca 2De verano y de poesía,
anuncias.

Entonces intento hablar
del sol
del calor
del azul del mar
de las olas
del amor
¡Qué tópico!

Y de los fulgores que se desvanecen
con la misma rapidez con la que siempre se derrite sólo mi helado.

De los colores ávidos, como reyes,
por los que me desvivo
aún en el más crudo de los inviernos.

De los cuerpos exhaustos
expuestos
a la intemperie de la sal.

De esos amores,
no puedo evitarlo,
locos, locos,
quemados y
a contraluz
en los bares
y en las calles que arden
en fiestas
repletas de gente.

Siempre hay música estridente en verano
y un gusto por lo efímero que conquista .

Y ese aire que me despeina y me enamora
el mismo aire que un día levantó mi falda
revolcó mi pelo
y me reveló
lo feliz que podía ser en el desorden
de los besos

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DEMASIADO RUIDO

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LA POESÍA NO MUERDE

lo que nunca veremos de nosotros mismos, Juan López de Ael Lo que nunca veremos de nosotros mismos, Juan Lopez de Ael

Poema de Mayca Soto en respuesta a la imagen de Juan López de Ael

Colgada de un interrogante hueco
mezo mis desidias
como un loco,
amasándolas en una tregua fugaz
mientras mis ojos desorbitados
se apremian en buscar
por los resquicios de las esquinas
el por qué de tanto ruido.

Demasiado ruido
para poder oír tu voz callada.
Demasiado ruido
para sentir tu mirada huérfana
clavada en mi espalda

No quiero girarme
porque me da miedo encontrarte,
porque temo no reconocerte,
no reconocerme entre tanto ruido

Desde que te perdí
no ceso de buscarte en los espejos,
más no descubro
el brillo de tus ojos
en la mirada perdida
que encuentro.

¿Por qué hay tanto ruido?
¿Por qué no cesa el ruido?

Una tregua de silencio,
sombra de una paz olvidada,
llega con una respuesta extraviada
en un laberinto…

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EL MEJOR PAYASO

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Cuando nuestro mundo
solo era para ti una sospecha de sonidos,
amortiguados en el silencio de un flotante paraíso,
llegó hasta ti el susurro de una voz
que te envolvía,
cálida,
con su gravedad desconocida.

La misma voz,
ya con el privilegio del tacto,
conseguiría tus primeras sonrisas;
valiosas;
de las entrañas nacían,
tan intensas como el llanto.

Poco sabía de palabras
aquel recién estrenado payaso.
Eso sí, era experto en mimos dibujados a carcajada suelta.

Para ti, su nariz de patata colorada.
Para ti, sus orejas de tirachinas.
Para ti, sus ojos de bufón ventrílocuo.
Para ti, su boca animada,
capaz de atraer al salón a todos los animales del zoo
y a los monstruos de colores que habitan bajo el sofá.
Para ti, sus manos llenas de cosquillas

Sin libro ni ciencia ni teoría adivinaba el enigma de tu risa.
Complicidad a dúo.
Tres siempre fue multitud.
Secretos a voces
que solo tú y él compartíais.

Indescifrable lenguaje;
las carantoñas de un padre enamorado
y un bebé embelesado.

© Mayca Soto

Foto: Ferran Nadeu