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LA ESPERA

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40 semanas;
linda espera.

Linda, sí.
Y emocionante,
misteriosa,
inquietante,
fatigosa,
ondulante,
arrolladora.

Ambivalente.

Un aro de fuego
es la entrada a un túnel oscuro.
Hay un punto de luz al otro lado,
como una diminuta cerradura
que espera la punzada en el ojo,
la mirada atrevida.

¿Que se esconde tras la puerta?

Las puntas de los dedos de tus pies se asoman
a un precipicio.

Y sin paracaídas.

 

@Mayca Soto

PE-RI-NÉ

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Periné
¿Qué?
Periné.
¿Cómo?
PE-RI-NÉ.

Nudo de musculaturas,

desconocido laberinto.

El sexo,

tu sexo embarazado,

desdibujado,

en un segundo plano,

tras el PE-RI-NÉ.

Reino blanco

de princesas efímeras

y de reinas madre

y de mujeres sabias.

Centro de gravedad,

sostén de trapecistas

oriundas,

esbeltas,

equilibristas,

hermosas.

Tela de araña tejida,

fina y precisa,

escondida,

anhelada,

tensionada,

distendida,

contraída,

relajada.

Sube y

Baja.

Baja,

sube y

baja.

A su antojo,

¿o al tuyo?

La vida en un túnel.

Sabiduría

huidiza de los tempos,

vestida de paciencia,

de saber milenario de siglos,

ignorado por bisturís impacientados.

Pero… ¿se relaja?,

¿se contrae bien?,

¿se distiende lo suficiente?,

¿cuando quieras abrirte paso,

cederá?

¿Sabrá ser cuerda elástica,

un tirachinas de la cabeza a los pies?

Unta que te unta

aceite de rosa mosqueta

© Mayca Soto

PLACER AZUL

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peixos

Me gustaba imaginarte,
meciéndote en mi vientre
en un clarooscuro de aguas cristalinas.

Dentro de mi cuerpo,
te acariciaba.
Ahora la espalda, la cabeza y el pelo.
Ahora las piernecitas.
Ahora los pies
que dejabas marcados en mi piel
como dos protuberancias inquietas.

Y me balanceaba.

Consciente.

Ahora braza
Ahora espalda
Ahora sumergida
en el agua azul
de la piscina.

Sintiendo tan cerca mis latidos
TAN, TAN, TAN.
Que eran los tuyos.

Cadencias dispares

Placer.

Nadar dos cuerpos
En un solo cuerpo.

© Mayca Soto

(Segundo y tercer trimestre de embarazo de Unai)

NO GANARON LAS SOMBRAS

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Logré flotar en un mar embravecido de endorfinas
Conseguí asirme levemente de tu misterio.
Juntos luchamos como titanes.
Al fin, sólo fue un paréntesis intenso,
prolongado,
de luz.

Oscuridad.

Dibujé un suspiro de luz
para guiarte.
Ganaron las sombras.

¿Por qué nos quedamos
en el umbral de mi puerta?
A un paso,
Sólo a un paso.

Abrirse como una flor,
para que te rompan en mil pedazos.

Del respeto a la urgencia
sin tacto,
con violencia;
el desprecio
fue un brusco cambio de rasante.

No, no me digas que me he portado mal.
No, no me hables como a una niña
que robó el tesoro del lobo.
No, no me cosas como a una muñeca de museo.
No, no me maltrates con el poder de la bata blanca.
No, no me juzgues con tu gran dedo acusador.
Porque mi vida puse,
mi aliento,
mi esfuerzo titánico
mi dolor,
mi niño en mi vientre contraido
en mi útero vibrante
en mi sexo hinchado,
paralizado,
roto,
maltratado al fin;
atemorizado,
desvalido.

¿Por qué te llevaron lejos?
Si nos necesitábamos.

Y no,
no ganaron las sombras.
Tus ojos,
dos antorchas,
me devolvieron
la luz
robada.
Alumbrando el camino
de regreso,
tomando impulso
aún con la sombra del alma,
aún con el peso de las lágrimas.
Recordando el saber animal
de los siglos.

De sangre,
de fluidos,
de sudor,
de leche,
de dolor también
está hecho el amor.
De leche,
Sobre todo de leche.
Y de brazos,
Muchos, muchos brazos.
Y de sábanas compartidas,
casi prohibidas, de mal vistas.
Y de manos
Y de besos.
Y de abrazos
Y de miradas.

No,
no nos lo robaron.
Ni el parto en casa,
ni el amor,
ni los ancestros,
ni el saber hacer,
ni el saber estar.
No,
no pudieron,
nada pudieron.

© Mayca Soto

(A Unai, que se hubiera merecido nacer en casa)
(A Ferran, por su amor)
(A la doctora Ortrud Lindemann y a la comadrona Inma Marcos, por su apoyo)

NANA DEL SILENCIO

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No tienes nombre
más todas las letras
vienen a buscarte.

Nana del silencio.
Te meces sin voz
y  tu niño te oye
en el silencio de la noche.

No tengas miedo, amor.

(A Marcel, en sus cuatro meses de gestación)

© Mayca Soto

NUEVE LUNAS BLANCAS

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Panxa Marcel

Como una pompa de jabón.

Suspendida en el aire,

liviana y repleta.

Bella,

frágil y efímera.

Nueve meses de espera.

Nueve lunas blancas,

rechonchas,

felices.

Ignorantes de los vértices.

© Mayca Soto

AMBIVALENCIAS

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Respiraba.

Y subía y bajaba.

bajaba y subía,

mi vientre hinchado;

colina de promesas,

nube de caramelo,

acaramelada,

idealizada.

Tu rostro,

desdibujado,

misterioso,

temido,

imaginado,

anhelado.

Felicidad redonda,

rechoncha,

endulzada,

llena de feromonas.

Esparcidas sobre la mesa,

revistas de maternidades rosas;

rubias, relucientes, resbalosas.

Y consejos de calle;

verdades absolutas,

estereotipos imitados,

verbalizados hasta la saciedad.

Máscaras.

¿Y el dolor?

¿Y la sombra del alma?

¿Y las soledades?

¿Y las contradicciones?

¿Y el secreto que guardabas?

¿Y la luz aún indescifrada?

Esperaban tras la puerta,

para acompañarnos

en una escalada sin término.

Paradójicamente,

Llena de amor repleto.

Ambivalencias.

© Mayca Soto